Hace 45 años compré una guitarra Morris con clavijas doradas, que ahora están prácticamente plateadas, así que estaba buscando cambiarlas por unas de Schaller o GOTOH, y me enteré de que podía comprarlas a un precio increíblemente bajo en comparación con antes, así que probé este producto. El color es un dorado algo brillante, un poco barato, pero el recubrimiento no está empañado y la fabricación no es mala. Lo importante es la precisión de la afinación, y no hay deslizamiento ni juego en los engranajes, lo cual, considerando el precio, es suficiente. La posición de los tornillos de montaje también encajaba perfectamente.